¿Eres consciente de lo que compras?

En este post queremos hablar de la importancia que tiene saber leer e interpretar la información que aparece en el etiquetado nutricional.

Un gran porcentaje de consumidores a la hora de hacer la compra tiene una gran cantidad de preguntas en la cabeza: ¿cuántas kcal tiene un alimento?, ¿cuáles son los alimentos saludables?, ¿cuáles son los alimentos que no engordan?, ¿cuáles son los alimentos 0% libre de materia grasa?, ¿qué alimentos reducen el colesterol?, ¿qué debo comprar? Son muchas las preguntas y muy poca la información veraz. Cada vez más, los consumidores están más desinformados y confusos.

El etiquetado nutricional es la tarjeta de presentación de los alimentos, el cual, debe contener información veraz para ayudar al consumidor a decidir qué y cómo comprar. El problema es que nadie nos ha enseñado a leer y a saber interpretar esa tarjeta de presentación.

El etiquetado nutricional no debe de poseer ninguna característica o propiedad que el alimento no posea, pero esto muchas veces no es así, y las industrias alimentarias resaltan propiedades que el alimento no posee como ventaja competitiva frente a otras marcas.

Un ejemplo muy claro, son aquellas empresas fabricantes de leche que ponen en su envase leche sin gluten, por definición, la leche no lleva gluten, si no que está hecha a base de proteínas, ácidos grasos, calcio, vitamina B6 y vitamina B12.

Muchos consumidores en España, la primera etiqueta que miran es la del precio y en base a eso escogen el producto que van a comprar. La explicación es muy sencilla, es la única forma que tienen de elección, ya que muy pocos saben escoger el alimento en base al etiquetado nutricional.

A menudo confunden la información nutricional con la lista de ingredientes cuando, en realidad, informa del valor energético y la composición en nutrientes. En este alimento pone que tiene 0% de grasa, entonces lo cojo porque es sano, pero, ¿cuántas kcal esconde detrás de la cantidad de azúcar que aporta? ¿Cuántas calorías aporta una conserva de atún? ¿y cuánta sal? Las incógnitas son múltiples.

Para cualquier persona es muy importante saber interpretar esta información, porque la única forma de tener una alimentación equilibrada es sabiendo interpretar el etiquetado nutricional. Pero si es importante para una persona sana, para una persona enferma, es de vital importancia.

En nuestro país, está aumentando la tasa de personas enfermas de diabetes, hipertensión arterial, colesterol, enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, obesidad, anemia, estrés, entre otras. Para esta población es necesario conocer qué efectos beneficiosos y perjudiciales pueden tener lo que compran para su salud.

Un ejemplo son las mermeladas aptas para diabéticos. Son mermeladas que no contienen glucosa, pero la mayoría contienen fructosa, un azúcar de absorción más lenta que la glucosa, pero que provoca picos de insulina al igual que la glucosa. Por tanto, si un diabético no conoce esta información, tomará la mermelada como un alimento de consumo libre porque pone «mermelada para diabéticos», cuando en realidad pasa a ser un alimento de consumo ocasional por la presencia de fructosa.

Elementos obligatorios que tienen que aparecer en el etiquetado nutricional

  • Denominación del producto: nombre del alimento y si ha sufrido algún tratamiento particular antes de su envasado.
  • Lista de ingredientes: los ingredientes deben de aparecer por orden decreciente de cantidad. Por ejemplo, si queremos comprar una mermelada de ciruela, el primer ingrediente que debe de aparecer es ciruela y no azúcar.
  • Ingredientes a resaltar: será necesario indicar el porcentaje concreto de un ingrediente cuando éste figure en la denominación del alimento, cuando se destaque en el etiquetado mediante palabras, imágenes o representación gráfica.
  • Presencia de cualquier sustancia que causa alergia o intolerancia: actualmente, sólo 14 alérgenos son de declaración obligatoria (gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, lácteos, frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos, moluscos, altramuces).
  • Cantidad neta.
  • Cantidad neta del alimento: si un alimento sólido se vende con un líquido de cobertura (por ejemplo: unos espárragos en conserva), deberá indicarse tanto el peso total como el peso neto escurrido. Si el alimento está glaseado, como por ejemplo el pescado congelado, el peso neto declarado no deberá incluir el porcentaje de glaseado.
  • Fecha de caducidad o duración mínima: no están obligados a poner la fecha de caducidad las hortalizas, verduras, patatas, vinagre, aceites, sal, azúcar, bebidas alcohólicas superior 10% vol.
  • Nombre, razón social y dirección del operador de la empresa alimentaria: con esta medida, algunos productos perderán definitivamente el anonimato al que ahora nos tienen acostumbrados.
  • País de origen o lugar de procedencia: la lista actual de productos relevantes, como miel, aceite de oliva, frutas y verduras, pescado y carne de vacuno, se extenderá a todas las carnes: cerdo, oveja, cabra y aves de corral. Además, la indicación del país de origen o lugar de procedencia será obligatoria cuando su omisión pueda inducir a error al consumidor.
  • Modo de empleo: en el caso de que el producto lo requiera.
  • Información nutricional: será obligatorio indicar el valor energético y la cantidad de proteínas, grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcar y sal por 100 gramos de producto o 100 mililitros. Esta información podrá completarse con datos sobre el contenido en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, polialcoholes (sorbitol,xilitol, etc), almidón, fibra alimentaria y cualquier vitamina o mineral.
  • Condiciones especiales de conservación y utilización: para permitir la conservación o la utilización en las mejores condiciones de una alimento una vez abierto, será necesario que éstas aparezcan en el etiquetado, al igual que la fecha límite de consumo, como en el caso de los brick de leche.
  • Grado alcohólico: para bebidas con un contenido de alcohol superior al 1,2% vol.

En próximos post os iremos contando más aspectos a tener en cuenta para saber leer e interpretar el etiquetado nutricional.

Laura Valero Bonmatí (Farmacéutica y Experta en Nutrición y Dietética)

 

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